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La paloma y la rosa - Sabidurias Yoga Bienestar

LA PALOMA Y LA ROSA

La incipiente claridad del día comenzaba a disipar las tinieblas de una noche tibia y hermosa. Una paloma, revoloteando y revoloteando, penetró en un pequeño y recoleto templo de la India. Todas las paredes estaban adornadas de espejos y en ellos se reflejaba la imagen de una rosa que había situada, como ofrenda, en el centro del altar. La paloma, tomando las imágenes por la rosa misma, se abalanzó contra ellas, chocando violentamente una y otra vez contra las acristaladas paredes del templo, hasta que, al final, su frágil cuerpo reventó y halló la muerte. Entonces, el cuerpo de la paloma, todavía caliente, cayó justo sobre la rosa.

  *El Maestro dice: No apuntes a las apariencias; sino a la Realidad.

No te extravíes en la diversidad, sino que debes establecerte en la Unidad.


EL COOLI DE CALCUTA

Un buscador occidental llegó a Calcuta. En su país había recibido noticias de un elevado maestro espiritual llamado Baba Gitananda. Después de un agotador viaje en tren de Delhi a Calcuta, en cuanto abandonó la abigarrada estación de la ciudad, se dirigió a un cooli para preguntarle sobre Baba Gitananda. El cooli nunca había oído hablar de este hombre.

El occidental preguntó a otros coolíes, pero tampoco habían escuchado nunca ese nombre. Por fortuna, y finalmente, un cooli, al ser inquirido, le contestó:

--Sí, señor, conozco al maestro espiritual por el que preguntáis.
El extranjero contempló al cooli.
Era un hombre muy sencillo, de edad avanzada y aspecto de pordiosero.
--¿Estás seguro de que conoces a Baba Gitananda? -preguntó, insistiendo.
--Sí, lo conozco bien -repuso el cooli.
--Entonces, llévame hasta él.

El buscador occidental se acomodó en el carrito y el cooli comenzó a tirar del mismo. Mientras era transportado por las atestadas calles de la ciudad, el extranjero se decía para sus adentros: "Este pobre hombre no tiene aspecto de conocer a ningún maestro espiritual y mucho menos a Baba Gitananda. Ya veremos dónde termina por llevarme".
Después de un largo trayecto, el cooli se detuvo en una callejuela tan estrecha por la que apenas podía casi pasar el carrito. Jadeante por el esfuerzo y con voz entrecortada, dijo:

--Señor, voy a mirar dentro de la casa. Entrad en unos instantes.

El occidental estaba realmente sorprendido. ¿Le habría conducido hasta allí para robarle o, aún peor, incluso para que tal vez le golpearan o quitaran la vida? Era en verdad una callejuela inmunda. ¿Cómo iba a vivir allí Baba Gitananda ni ningún mentor espiritual? Vaciló e incluso pensó en huir. Pero, recurriendo a todo su coraje, se decidió a bajar del carrito y entrar en la casa por la que había penetrado el cooli. Tenía miedo, pero trataba de sobreponerse. Atravesó un pasillo que desembocaba en una sala que estaba en semipenumbra y donde olía a sándalo. Al fondo de la misma, vio la silueta de un hombre en meditación profunda. Lentamente se fue aproximando al yogui, sentado en posición de loto sobre una piel de antílope y en actitud de meditación.

!Cuál no sería su sorpresa al comprobar que aquel hombre era el cooli que le había conducido hasta allí! A pesar de la escasa luz de la estancia, el occidental pudo ver los ojos amorosos y calmos del cooli, y contemplar el lento movimiento de sus labios al decir:
--Yo soy Baba Gitananda. Aquí me tienes, amigo mío.

  *El Maestro dice: Porque tenemos la mente llena de prejuicios, convencionalismo y toda clase de ideas preconcebidas, se perturba nuestra visión y se distorsiona nuestro discernimiento


Cuentos

Los lamas siguen los principios básicos de la enseñanza del Buda, entre otros el del camino del medio, que evita la indulgencia sensorial por un lado y la automortificación por otro. Y un lama estaba impartiendo enseñanza a uno de sus discípulos y le estaba recordando los factores iluminadores, tales como la atención, la energía, el sosiego y otros. El discípulo le atendía con atención y provecho, pero cuando el lama comenzó a extenderse a propósito del importantísimo factor iluminador que es la ecuanimidad, el joven no terminaba de comprender en que estribaba realmente esta cualidad, Sí, estabilidad de ánimo, firmeza de mente, armonía… Pero no acababa de comprender exactamente lo que representaba la ecuanimidad. Se excusó:

-          Venerable lama, perdona mi ofuscación, pero así como entiendo muy bien el provecho y alcance de los otros factores de iluminación, no termino de comprender qué es y representa exactamente la ecuanimidad.

 Entontes el lama no contestó. Se limitó a tender un alambre entre dos árboles. Ante la sorpresa del discípulo, se remangó la tínica azafranada y se encaramó al cable, con la misma soltura que un pájaro se coloca en la rama de un árbol. ¿Qué pretendía el lama? El discípulo temió que se cayese y se lastimara de veras. Iba a prevenirle, pero el lama se adelantó a decir:
- Ahora observa con mucha atención. No dejes de observar.

El maestro comenzó a caminar por el cable tratando de mantener hábilmente el equilibrio. Cuando su cuerpo se iba demasiado hacia un lado del alambre, corregía en sentido contrario, con cuidado y armonía; si su cuerpo se iba hacia el otro lado, volvía a rectificar con precisión. Así evitaba precipitarse hacia uno u otro lado. Esforzándose lucidamente por mantener el equilibrio, rectificando sabiamente cuando era necesario, el maestro, ante la creciente perplejidad del discípulo, fue y vino por el alambre. Después dio un salto y se colocó firmemente sobre la tierra. Pregimtó:
 - ¿Has logrado comprender?

Perfectamente, querido maestro – repuso satisfecho el discípulo – Has tratado hábilmente de mantener todo el tiempo el equilibrio, con mente firme, evitando caer a uno u otro lado. Ahora entiendo lo que es la ecuanimidad y su gran valor.

EL SABIO DECLARA:

EVITA LOS EXTREMOS; SON TRAMPAS PELIGROSAS. MANTÉN LA MENTE EN EQUILIBRIO, SIN REACCIONES DESORBITADAS, MAS ALLA DE LA AVIDEZ Y DE LA AVERSIÓN. LA ECUANIMIDAD ES LA ORQUÍDEA MÁS PRECIOSA.


Yoga Bienestar - Sabidurias

¿ Hasta cuándo dormido?

He aquí un hombre que estaba profundamente dormido. Sus vecinos comentaban que, sin exageración, llevaba dormido más de un cuarto de siglo, aunque nadie sabía el porqué. La razón estaba en que ese hombre soñaba que estaba despierto y así no se proponía despertar.

Dicen los sabios de la India: "No seas como ese hombre, dormido ¿hasta cuándo? y, sin embargo, creyendo que estás espiritualmente despierto".


Yoga Bienestar - Sabidurias

Ante el Insulto

En todos los países budistas, obviamente, hay cuentos e historias relacionados con la vida de Buda. Todas estas historias, pasajes y narraciones son muy ilustrativas.
En una ocasión Buda comenzó a ser insultado muy acremente por un adversario. Buda le miró en silencio y en ningún momento se disipó la hermosa semisonrisa de sus  labios. Extrañado, uno de sus discípulos le dijo:

  1. Señor, te insultan tan violenta e injustamente y tú, empero, ni pierdes la calma ni dejas de sonreír, ¿cómo es posible?
  2. Muy simple, querido mío, los demás pueden insultarme cuando quieran, pero yo no recibo el insulto. Si alguien te quiere hacer entrega de un objeto, pero tú te niegas a cogerlo, él se queda con el objeto y no tú.

El Sabio declara: ante el halago o ante el insulto,
permanece imperturbable como el loto.

 

   
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